(+51) 936802280 hola@uxbrand.xyz

Fernando Véliz Montero, dircom y coach ontológico, participó en Dialogus CI junto a Aldo Altamirano y Jaime Alfaro. El tema tratado giró en torno al liderazgo comunicativo, donde se abordó el papel del líder como un comunicador dentro de su organización.

Como apertura, Jaime preguntó si era posible la existencia de una buena comunicación sin un buen liderazgo, a lo que Fernando Véliz contestó que el liderazgo tiene estrecha relación con lo comunicacional, por lo que un rol no puede ejecutarse independientemente del otro. “Un líder es un agente de cambio, conoce el poder de la conversación como una dinámica transformacional. No puede existir líder sin una buena comunicación”, sentenció.

A eso, agregó que el líder debe comprender el poder de las emociones, con el propósito de articular las motivaciones personales de los colaboradores con los objetivos de su trabajo. Gran parte de esa labor depende de una buena capacidad de escucha que, según indicó Véliz, constituye más del 90% del éxito de una conversación.

El fin del líder “caudillista”

“Queda claro que desde tiempos remotos, ha existido gente con la capacidad de unir a los demás con un destino común. ¿Qué pudo haber deshumanizado ese papel?”, fue una pregunta formulada por Aldo Altamirano. El invitado resaltó que la historia misma lo ha hecho, a través de las conquistas territoriales, las desigualdades y los poderes absolutos. “Nuestra historia ha creado a un líder caudillista que hoy en día ya no sirve”, fue la conclusión de su respuesta.

Por citar un caso práctico, Fernando Véliz contó la situación de cierta empresa que se vino abajo una vez que se jubiló su líder. La lección que se extrajo de dicha experiencia fue que “el liderazgo es un espacio más de intervención, pero el eje central debe ser la cultura. El líder debe estar al servicio de la cultura y no a la inversa”.

La formación del nuevo líder

El líder moderno que se estuvo discutiendo a lo largo del debate, necesita pasar por un proceso de transformación personal si quiere transformar a las demás personas de la pirámide. En este punto, el invitado señaló que hay tres dimensiones claves que deben tomarse en cuenta

  1. Ontología (estudio del ser).
  2. Axiología (valores)
  3. Gnoseología (conocimiento)

“Si yo no desafío mi humanidad, si no soy capaz de trabajar y resignificar mis creencias, va a ser muy difícil que pueda movilizar a un equipo y va a ser imposible que les haga sentir agentes de cambio”, mencionó Fernando, haciendo énfasis en la necesidad de tener estas perspectivas frente a la generación de trabajadores actuales (mayoría millennials y algunos centennials), quienes se caracterizan a nivel corporativo por su cuestionable entrega laboral.

Dentro de dicho contexto, el dircom chileno fue todavía más desafiante con los líderes que critican a los jóvenes de hoy, a través de preguntas como las siguientes: ¿Qué ofertas dan los líderes para los campos más juveniles?, ¿qué preguntas aún no se hacen estos jefes que no logran darle un nuevo sentido al trabajo para los más jóvenes?

El comunicador interno y el líder

¿Cuál es la función del comunicador en esta tarea?, ¿debe limitarse a acompañar al líder o acaso necesita ser una especie de asesor o consultor para él?, fueron algunas de las nuevas interrogantes que planteó Jaime. En estos tiempos, la exigencia es que el comunicador interno se desenvuelva más desde lo estratégico y que, además, genere espacios de entendimiento.

Sin embargo, para lograr ello, Véliz destacó que es necesario comprender el valor de las dinámicas conversacionales, por lo que recomendó un libro llamado “Ontología del lenguaje”. Solo con un total entendimiento de estos temas es que el comunicador podrá acompañar al líder y asesorarle adecuadamente.

Un proceso complicado e introspectivo

En determinado momento de la conversación, Jaime Alfaro recordó a la audiencia que la formación de un líder es un proceso que suena teóricamente sencillo, pero que en la práctica representa una labor llena de exigencia y responsabilidad, donde el primer paso es cuestionar las creencias propias y resignificarlas para el cumplimiento de objetivos empresariales, tal como indicó su invitado.

En semejante proceso, es muy frecuente que el líder adapte la cultura organizacional a su forma de proceder, causando serias complicaciones a la hora de transmitirle la posta a futuros sucesores. El líder es una pieza más. No olvidemos que lo más importante debe ser la cultura. Ella debe seguir funcionando intacta aunque el líder se vaya”, subrayó el chileno.

El problemático liderazgo latinoamericano

Nuestro contexto latinoamericano presenta cierta particularidad: habitualmente no tiene identidades organizacionales reconocibles. “Tú le haces coaching a un líder aquí, le pides que describa la identidad y él te terminará hablando del negocio, nada más. Si no defines quién eres, no puedes construir ni alinearte a una cultura”, explicó Véliz para poner sobre la mesa el papel del comunicador, quien debe ver todo el sistema y analizar por qué frente “atacar” en favor de la organización.

Continuando el legado

Independientemente de tener a la cultura como centro de todo, es necesario formar a otros líderes que puedan tomar la batuta en un futuro cercano o lejano. Por tanto, un buen líder siempre estará al servicio del equipo y su aprendizaje, motivando la democratización de la conversación y la co-creación. El invitado fue tajante al afirmar que los nuevos líderes no deben temer a compartir un poco el poder, porque es necesario en el mundo actual.

Sobre el papel del dircom

Hablando de esa gran necesidad de cambio en el liderazgo y en la cultura empresarial, Jaime trajo a colación el tema del dircom, un profesional que aún no es valorado en muchas organizaciones. Aquí llegó una opinión polémica pero realista de Fernando, que sostuvo que eso es consecuencia de que los directores de comunicación se están quedando en lo táctico, desatendiendo la importancia de diseñar una estrategiaque tenga como pilar al ser humano.

“Estoy muy metido en el mundo de las comunicaciones desde hace más de veinte años, he escrito libros, llevado diplomados… pero lo que marcó un punto de inflexión en el entendimiento de mi profesión fue aprender coaching ontológico. Gracias a él, mi plano de reflexión se hizo más grande”, dijo Véliz para apoyar su punto de vista.

5 claves para transformarse como un líder comunicacional

Como despedida, el dircom invitado mencionó los puntos claves que deben regir el trabajo de un líder comunicacional moderno:

  • Aprendizaje: Hay que sacar a la organización de la contracción y llevarla a la expansión.
  • Coherencia: Cada vez menos gente cree en las palabras, mira las acciones.
  • Conversación: Un líder debe dominar los procesos conversacionales (con sus pares, subordinados, jefes, etc).
  • Ética: En tiempos de hipertransparencia, se exigen líderes más honestos que nunca.
  • Diseño: El líder todo el día está diseñando y rediseñando espacios conversacionales, emocionales, de innovación.

Como cierre final, Jaime Alfaro dejó el siguiente mensaje: “Si formamos mejores líderes, tendremos mejores organizaciones y, por lo tanto, un mejor país”.

Share This

Haz que llegue a más personas...

Compartimos conocimiento que aporta valor a quienes toman decisiones.